«El respeto por el medio ambiente y el entorno social es vital para nuestra supervivencia»
Cementos Portland de Lemona se fundó en 1917, en paralelo a otras de las empresas más significativas del panorama económico e industrial del Norte de España como Babcok and Wilcox o General Eléctrica Española. De todas ellas, solo Lemona ha logrado celebrar su centenario y lo ha hecho, por todo lo alto, este año. Conocemos más de cerca la compañía y la realidad del sector cementero de manos de su directora de fábrica, Elena Guede, que es asimismo la primera Directora de Fábrica de cemento que hay en nuestro país.
¡Enhorabuena por este 100º aniversario! ¿Cuál es el secreto?
Llegar hasta aquí ha implicado una profunda adaptación al entorno, reinventarnos en cada momento conservando nuestra personalidad e identidad propia. No existe una fórmula del éxito, sino una forma de hacer bien las cosas, previendo en todo momento los cambios económicos y legislativos que podían afectarnos y preparando las instalaciones y la gestión ante los nuevos retos.
¿Qué momentos han marcado un antes y un después en la empresa?
Me vienen a la mente algunos que estos meses hemos estado recordando cuando recopilábamos información sobre nuestra historia… Sin duda, la OPA de 1989 y la apuesta de los entonces Consejeros por mantener la empresa familiar y las primeras experiencias con combustibles alternativos en el horno. Fuimos los primeros en emplear neumáticos fuera de uso y harinas animales en España. Haber formado parte de ello me llena de orgullo. Sin duda, también el desarrollo de proyectos de innovación, algo que nos llevó a viajar por Europa y abrir nuestra mente al exterior, y las mejoras en nuestros efectos ambientales, la reducción drástica de emisiones a la atmósfera de gases y partículas y la minimización del ruido y, finalmente, la entrada de CRH, nuestra empresa matriz, que ha supuesto una apuesta de futuro para los siguientes 100 años.
¿Cómo les afectó, asimismo, la crisis que vivió a partir de los años 2008-2009 el sector de la construcción en España?
Como a todas las empresas de nuestro sector, nos afectó de manera extraordinaria. En aquellos momentos formábamos parte del Grupo Cementos Portland Valderrivas, con una producción centrada mayoritariamente en España. El mercado empezó a caer de forma impensable año tras año, algo que en Cementos Lemona se tradujo inicialmente en un descenso de la producción y una reducción de las operaciones de mantenimiento e inversiones de mejora, y posteriormente en el anuncio de un ERE de suspensión en la plantilla. Se trata de una etapa convulsa que dejó a la compañía sumida en un escenario delicado, inmerso en una huelga indefinida, con pérdidas de clientes y sin visos cercanos de solución.
¿Cómo se logró revertir la situación?
Con el cambio de rumbo que supuso la entrada de CRH como propietaria de los activos. Las posteriores inversiones millonarias y mejoras en la gestión permitieron a Cementos Lemona volver a mantener la fábrica en marcha todo el año, disponer de un mercado nacional y especialmente internacional estable y divisar en el horizonte un futuro optimista.
Usted lleva al frente de la fábrica vizcaína 4 años, si bien es cierto que su vínculo con la empresa se remonta a 1995 ¿Qué objetivos se planteó al llegar a la Dirección de fábrica?
Mi nombramiento como Directora de fábrica llegó en las peores condiciones para la compañía: una fábrica parada durante nueve meses, con la plantilla reducida y afectada por una huelga, la pérdida de muchos trabajadores y con muchas cosas por hacer y mejorar. Era difícil marcar objetivos a medio y largo plazo, había que ir solventando problemas de manera continuada para engrasar la maquinaria y echarla a andar.
«SIEMPRE QUE LAS MUJERES ESTÉN DISPUESTAS A APOSTAR POR UNA CARRERA TÉCNICA NO HABRÁ NADA QUE LES IMPIDA ALCANZAR SUS METAS PROFESIONALES»
El objetivo más importante fue la optimización de la eficiencia del proceso, reducir las paradas de horno y alcanzar un consumo térmico y eléctrico al nivel de otras fábricas europeas del Grupo, sin descuidar el consumo de combustibles alternativos y materias primas secundarias. Hoy en día esto es un objetivo alcanzado y la fábrica de Lemona se encuentra a la altura de los estándares más exigentes.
¿Qué hoja de ruta ha fijado para que el modelo de negocio sea sostenible en el tiempo?
La sostenibilidad del modelo de negocio viene de la mano de la evolución del mercado nacional, que deberá permitir el equilibrio en las cuentas, en detrimento del mercado de la exportación. Nuestra fábrica está ya adaptada para alcanzar una producción al máximo de su capacidad y se espera realizar algunas inversiones adicionales, como el cambio de la prensa de clínker, para aumentar el rendimiento y mejorar los costes de molienda, que incrementarán más si cabe nuestra eficiencia.
Elena Guede se ha convertido en la primera Directora de Fábrica de cemento que hay en España. ¿Orgullosa de la gesta?
No especialmente orgullosa por ser la primera mujer en España y el Grupo, pero sí de estar al frente de un equipo de personas comprometidas y responsables que me han permitido alcanzar los objetivos de los que antes hablaba. Nuestro sector es eminentemente masculino, esto hay que reconocerlo, y asumir esta responsabilidad se convierte en un reto permanente de mejora personal y aprendizaje continuo.
¿Cómo cree que el sector de la construcción debería reinventarse para atraer a sus filas a más talento femenino?
Los cambios de este nivel requieren tiempo y una evolución tanto del sector como de los técnicos que trabajan en él. Cada vez existen menos trabas que cierren puertas a una evolución en el mercado de trabajo que está cambiando en todos los sectores: las empresas cuentan con planes de igualdad y las mujeres se forman en carreras puramente ingenieriles y técnicas. A medida que ambas cosas converjan será posible ver a más mujeres en sectores masculinos como el nuestro. Estos cambios son también culturales y, por tanto, diferentes según el país, pero siempre que las mujeres estén dispuestas a apostar por una carrera técnica de este tipo no habrá nada que les impida alcanzar sus metas profesionales.
¿Cómo incorporan las variables sostenibilidad e innovación al negocio?
La sostenibilidad está en el ADN de la compañía. Contando con una fábrica de cemento en el centro de una población como Lemona, el respeto por el medio ambiente y el entorno social es vital para nuestra supervivencia. Nuestro progreso económico ha ido siempre de la mano de inversiones ambientales y de cambios profundos en los modelos de producción y depuración de gases para garantizar el cumplimiento de los más estrictos límites de emisión y de ruido, adelantándonos en la medida de lo posible a los cambios legales. Desde el año 2000 disponemos de la certificación ISO 14001. Posteriormente, fuimos una de las primeras empresas del sector registradas EMAS y desde el año 2003 hemos elaborado Memorias de Sostenibilidad según los criterios GRI tanto de forma individual como de la mano de nuestras empresas matrices. Gracias a ello hemos sido galardonados a nivel nacional e internacional. Este concepto, que forma parte de nuestra política, ha ido de la mano de la innovación, siendo pioneros en el desarrollo de proyectos relacionados con la gestión de residuos, el control de las emisiones atmosféricas, el desarrollo de nuevos productos de cemento y hormigón y l a minimización de las emisiones de CO2, entre otros, colaborando en programas de innovación de entidad regional, nacional y europeo en los últimos 20 años.
¿De qué manera evita la industria cementera que algunos residuos terminen en vertederos?
La industria de fabricación de cemento es clave en la gestión de residuos a nivel mundial. Cuando los residuos que se generan y se gestionan no pueden ser reutilizados o reciclados es posible valorizarlos material y energéticamente en las fábricas de cemento, sin que esto cree o aumente el impacto ambiental o tenga un efecto negativo en la salud de la población. Por poner un ejemplo, cuando ya no es posible reutilizar algunos plásticos como el film de las bolsas de basura u otros de baja calidad, su destino si no son valor izados de otro modo solo podría ser el vertedero. En cambio, si son preparados y triturados adecuadamente es posible utilizarlos como combustible en el horno de clínker, sustituyendo otros combustibles fósiles como el coque de petróleo y evitando ser depositados en vertederos, donde permanecerían durante cientos de años sin degradarse.
NUESTRO PROGRESO ECONÓMICO HA IDO SIEMPRE DE LA MANO DE INVERSIONES AMBIENTALES Y DE CAMBIOS PROFUNDOS EN EL MODELO DE PRODUCCIÓN
A la fábrica de cemento no deberían llegar los residuos que puedan tener otros destinos de reciclado o reutilización, pero sí aquellos que, una vez valoradas todas las opciones, su valorización material o energética se convierta en la mejor solución posible, algo que sucede con los neumáticos, las harinas animales, las arenas de fundición o las escorias de acería, entre otros.
¿Qué retos de futuro se marca la empresa a corto plazo?
La consolidación del mercado nacional y la mejora de la eficiencia de nuestro proceso, todavía más, con nuevas inversiones, para poder atender todas las necesidades futuras con productos especialmente adaptados y con costes altamente optimizados, manteniendo un alto estándar de sostenibilidad e innovación como parte de nuestra política estratégica.