Las relaciones entre el espacio, la cognición humana y los estados mentales ha dado lugar a un nuevo campo: la neuroarquitectura, que pretende aplicar la neurociencia a la arquitectura para comprender cómo los seres humanos experimentan el entorno construido y explotan el potencial para diseñar espacios para experiencias más positivas de salud, bienestar y productividad. La neuroarquitectura se centra en cuestiones como el color, la luz, el diseño físico, y la acústica, entre muchas otras cosas.

Ciertas regiones cerebrales e incluso neuronas específicas (las «neuronas espejo») se activan tanto cuando una persona hace una acción específica como cuando la persona observa la acción realizada por otra. La neurociencia estudia si un material, por ejemplo, madera tallada, puede despertar también en el cerebro esta empatía y desencadenar recuerdos o sensaciones que lo conecten a la acción de trabajar ese material (tallar la madera, en este caso).

El Instituto Americano de Arquitectos (AIA) creó en 2003 la Academia de Neurociencias para la Arquitectura (ANFA), el centro de investigación y conferencias para la neuroarquitectura. En una conferencia reciente este centro ha establecido los principales puntos en los que la neuroarquitectura puede beneficiar nuestra experiencia respecto a los edificios:

– La profundidad, complejidad y simetría del espacio.
– El diseño emocional: el efecto del ambiente en las emociones, y, por el contrario, la capacidad de diseñar para generar emociones específicas como el bienestar.
– Las preferencias culturales de los elementos de nuestro entorno y los impactos de los espacios sobre el estado de ánimo.
– Los efectos cognitivos de los espacios abiertos.
– El desarrollo de métricas para la excitación del cerebro.

  • El diseño de entornos para reducir el estrés crónico y la ansiedad.
  • Cómo los ambientes sin ventanas y los espacios subterráneos afectan el comportamiento y el bienestar humanos.

En las sociedades occidentales, pasamos el 90% de nuestro tiempo dentro de edificios, de ahí la importancia de estudiar su relación sobre nuestras experiencias vitales.