Menos del 1% de los nuevos edificios españoles cumplen el estándar Passivhaus
Solo el 0,006% de las nuevas edificaciones para las que se ha solicitado licencia de obras desde 2009 en España cumple el estándar Passivhaus, asegura la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), asociación de profesionales, empresas y personas interesados por la eficiencia energética en la edificación. En el caso de las obras de rehabilitación, solo un edificio se ha ceñido a ese estándar durante el período estudiado, el barracón del antiguo Hospital Militar de Burgos, reconvertido ahora en aulario de la Universidad de Burgos.
En la actualdiad, únicamente 25 edificios españoles cumplen con el estándar Passivhaus, un estándar alemán para la construcción y rehabilitación de edificios con gran aislamiento térmico, un riguroso control de infiltraciones y una máxima calidad del aire interior. Esta situación es “especialmente grave cuando los edificios son los responsables de más del 45% de la energía que consumimos”, apuntan desde la PEP.
La Directiva Europea 2010/31 exige a los estados miembros de la Unión que todos sus edificios públicos sean Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN) a partir del 31 de diciembre de 2018 y que todos los edificios, sin excepción, lo sean a partir del 31 de diciembre de 2020. La PEP considera que, para cumplir la normativo, “urge legislar para garantizar en España la edificación energéticamente eficiente”.
Los edificios con certificación Passivhaus tienen una demanda energética de entre un 75% y un 90% por debajo de la que tiene un edificio tradicional, según la Plataforma, y, a pesar de que el presupuesto de construcción es entre un 3% y un 8% superior, los costes se amortizan los primeros cinco o diez años de uso, dependiendo del tamaño de la edificación.
Las viviendas construidas bajo el estándar Passivhaus utilizan un aislante térmico de gran espesor; garantizan la continuidad de la envolvente térmica con la instalación de puertas y ventanas exteriores de altas prestaciones para controlar las pérdidas energéticas y las ganancias solares; aseguran la hermeticidad al aire del edificio para evitar infiltraciones de aire no deseadas; y facilitan la ventilación con un sistema mecánico de recuperación de calor que pueda renovar el aire interior sin sufrir pérdidas de temperatura.
El sello Passivhaus exige que las viviendas tengan una demanda de calefacción menor o igual a 15kWh/m² año; de refrigeración menor o igual a 15kWh/m² año; de energía primaria menor o igual a 120kWh/m² año; y una hermeticidad al paso de aire menor o igual a 0,6 renovaciones/hora.