El pasado viernes, 18 de mayo, el arquitecto navarro Patxi Mangado, junto con Mansilla y Tuñón Arquitectos, recibieron el Premio de Arquitectura Española 2017, un galardón repartido entre dos proyectos innovadores de gran calidad en el panorama nacional.

Mangado se ha hecho con esta distinción por su proyecto del Palacio de Congresos y Hotel de Palma, candidatura presentada por el Colegio Oficial de Arquitectos del País Vasco (COAPV). Por su parte, el equipo de Mansilla y Tuñón lo ha conseguido por la presentación del Museo de las Colecciones Reales de Madrid, por parte del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

Concedido por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), el Premio Nacional de Arquitectura es un galardón bienal destinado desde 1993, a las obras que se considera merecedoras de reconocimiento, “por su singularidad arquitectónica, su aportación innovadora y su paradigmática calidad construida”.

Un edificio que mira al mar

El edificio diseñado por Mangado cuenta, según el arquitecto navarro, con una doble vertiente norte-sur, que se asemejaría a “dos trazos de muralla desposeídos de su densidad física, pero dotados de intensidad funcional y significación arquitectónica”. Una muralla que camina durante más de 350 metros de forma paralela a la costa y que aprovecha todo el potencial que le ofrece.

Según el diseño del propio Mangado, el módulo orientado al norte iría destinado a “los servicios de apoyo a los usos principales”, así como a “los accesos de suministro y personal”. Sin embargo, el módulo con mayor peso innovador, y que más importancia tendría para el arquitecto, sería el orientado al mar. Con una “fachada profunda”, formada por piezas de más de cuatro metros de profundidad, el espacio abierto, a medio camino entre lo interior y lo exterior, protege el interior del edificio de la insolación directa, pero deja ver el horizonte marítimo desde las escaleras del conjunto.

En definitiva, el proyecto supone un gran “sistema de reflejos y sombras marcadas” al amparo de la luz de la ciudad de Palma. Su diseño rompedor e innovador le ha valido para ganar, en su corta vida, premios como “The American Architecture Prize” en 2017, así como el quedar finalista en los Premios FAD 2018 en la categoría de “Arquitectura”.

El jurado ha valorado en este fallo la capacidad del Palacio diseñado por Mangado de dar respuesta a la “dificultad de acometer una monumental escala en primera línea de costa”, afrontando “situaciones tan diferenciadas” como es la vista desde el mar y la experiencia urbana, “dotando al interior de una sucesión de espacios articulados para el tránsito” de un gran número de personas.

No es la primera vez que Mangado se hace con este galardón. En 2009, el arquitecto fue premiado gracias al pabellón de España en la Expo 2008 de Zaragoza. Materiales modestos de terracota o corcho, que hacían posible el contar con un bosque sobre el agua. Con multitud de posibilidades desde el punto de vista de la eficiencia energética, ofrecía una gran variedad de matices en un mismo espacio.

Con su último reconocimiento en 2017, Mangado se ha convertido en el primer arquitecto doblemente galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura.

El reto de conjugar historia con modernidad

Por su parte, el equipo de Mansilla y Tuñón se ha visto ante el reto de saber construir un edificio “invisible” en la Plaza de la Almudena, al mismo tiempo que constituye el zócalo sobre el que se se asienta y amplía el Palacio Real de Madrid. Un edificio moderno en un entorno único a nivel histórico y paisajístico.

Siguiendo las trazas lineales del propio recinto real, el edificio se organiza en tres niveles para las tres exposiciones que albergará el complejo. Con líneas austeras y sobrias, Mansilla y Tuñón han tenido que adaptar las últimas tendencias arquitectónicas en espacios de grandes dimensiones estructurales a las líneas del siglo XVIII que modelaron el Palacio Real.

Una arquitectura sobria, repleta de contrastes lineales entre el vacío de las amplias ventanas del recinto con los pilares que lo asientan. Un diseño moderno, pesado pero ligero y, al mismo tiempo, opaco y transparente que juega con las texturas y el entorno que lo rodea. Una estructura configurada a partir de la repetición de pórticos de hormigón blanco que, casi imperceptibles desde el exterior, dotan de una panorámica única de la ciudad de Madrid.

El jurado ha valorado en este fallo la capacidad de los arquitectos de dar respuesta a una “intervención contemporánea en un entorno histórico tan emblemático y consolidado”, al mismo tiempo que resuelve “la dificultad paisajística de la cornisa oeste de la ciudad (…) integrando estructura formal y tectónica, programa y preexistencias”.

El Museo de las Colecciones Reales de Madrid se convierte, así, en una respuesta excepcional ante el reto de conjugar las líneas más vanguardistas con un entorno histórico único.

Fuente de la noticia: Mangado & Asociados SLConsejo Superior de Colegios de Arquitectos de EspañaArquitectura Viva y Tuñón Arquitectos resumen realizado por Fundación Laboral Construcción.