Al hilo de la reciente presentación de la norma UNE 138002 “Reglas generales para la ejecución de revestimientos con baldosas cerámicas por adherencia”, consideramos interesante abordar algunas cuestiones generales al respecto de las normas.

Una norma o estándar es un documento oficial que establece la forma correcta de realizar una tarea determinada. El Reglamento UE 1025 del Parlamento y del Consejo Europeo, de 25 de octubre de 2012, la define como una especificación técnica para aplicaciones repetitivas o continuas, aprobada por un organismo de normalización reconocido, y que pertenece a una de las siguientes categorías: internacional, nacional, europea o armonizada (norma europea adoptada sobre la base de una solicitud de la Comisión para la aplicación de la legislación de armonización de la UE).

Las normas, por lo tanto, son documentos que definen las características (dimensionales, prestacionales, respeto medioambiental, de seguridad, de organización, etc.) de un producto, proceso o servicio y su adopción permite a todos los operadores implicados disponer de una referencia clara, en términos de especificaciones técnicas, calidad, rendimiento y fiabilidad y son el resultado del trabajo de decenas de miles de expertos en todo el mundo.

Las normas técnicas deben ser:
– fruto del consenso entre las personas que han participado en el trabajo;
– democráticas, permitir que todas las partes participadas puedan participar en su desarrollo o dar su opinión antes de su aprobación final;
– transparentes;
– de aplicación voluntaria. Las normas son una referencia que las partes interesadas se autoimponen.

¿Qué diferencia una norma de una ley?
Entre las normas técnicas y la legislación existe una relación estrecha, a veces inevitable, pero también compleja, y es que aunque la aplicación de las normas técnicas no es obligatoria, sí que toman relevancia cuando estas son referidas y/o referenciadas en las disposiciones legales, ya sea de manera general o en detalles específicos.

El ejemplo más claro de sinergia entre normas y legislación es el “nuevo enfoque” de la directiva europea que define los requisitos de los productos en lo que respecta a la salud y la seguridad de los ciudadanos y la protección del medio ambiente. Los productores pueden elegir libremente si respetar o no estos requisitos. En caso de respetar los estándares europeos “armonizados” (es decir, las normas desarrolladas a petición de la Comisión Europea y publicadas en el Boletín Oficial) sus productos obtienen la conformidad de forma automática y pueden circular libremente en el mercado europeo.