Un desarrollo urbano más denso reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero de los edificios, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los investigadores han hecho proyecciones de emisiones atribuidas a los edificios bajo múltiples densidades urbanas potenciales en el horizonte de 2050. Los resultados muestran que patrones de desarrollo más densos producen niveles de emisiones más bajas porque en áreas urbanas densas la gente tiende a vivir y trabajar en unidades más pequeñas y, por lo tanto, a usar menos energía. Además, los edificios adosados requieren menos energía para ser calentados y enfriados.

A la luz de este estudio, los investigadores aseguran que las tendencias mundiales se mueven en la dirección equivocada, porque las ciudades están creciendo en todo el mundo, pero la densidad urbana está disminuyendo, ya que los automóviles permiten una mayor movilidad a sus habitantes y las ciudades tienden a extenderse.

PNAS incita a los gobiernos a adoptar políticas de densificación de sus ciudades y pueblos como principal medida de reducción de emisiones de los edificios, y no solo en las ciudades extensas de Norteamérica y Europa, también en las ciudades en rápido crecimiento de Asia y el resto de zonas en desarrollo.